Platos para disfrutar si no sabes cocinar

Casi todos tenemos el don de comer, pero muy pocos el de cocinar. De ahí que se valore tanto -cada vez más- la maestría en esta suerte de alquimia costumbrista que es la buena mano en los fogones.

Si eres un gran comidista pero un pésimo cocinero, o no sabes o no tienes tiempo para ponerte manos a la obra con complejas elaboraciones, te damos algunas recomendaciones de platos que se disfrutan como pocos y, lo más importante, que no requieren una especial destreza con las sartenes.

Platos que no necesitan cocina

Atún con tomate

Un plato fresco, nutritivo y que solo requiere de un microondas o una sartén con la que calentar una lata de atún y una conserva de tomate triturado. Una vez en el mismo recipiente tan solo tendremos que controlar el punto de sal y disfrutar de este estupendo plato.

Ensalada de brotes:

Tanto si los compras en la verdurería como si te acercas a un supermercado y te haces con uno de esos combinados de brotes para ensalada, mezclar un poco de lechuga, canónigos, espinacas y combinarlo con unos tomates cherry, aceite y vinagre -de vino o balsámico- es una perfecta forma para refrescarse en verano. Si le agregamos, atún, pavo y alguna salsa, mejor que mejor.

Tostas:

Las tostas, o tostadas de pan, son una especie de cajón desastre que nos admite poner casi cualquier cosa encima y disfrutar de una comida de lo más completa. Una de las opciones más completas para verano sería la de colocar un poco de mozzarella sober el pan, unos brotes, una rodaja de tomate y algo de pavo o atún por encima. Con solo colocarlo en el horno unos pocos minutos tenemos una gran comida sin cocinar absolutamente nada.

Zumo de tomate:

El sustituto leve del gazpacho, si es que no nos gusta ninguna de las opciones que ofrecen de esta receta andaluza ya preparadas. Si no tenemos más que cinco minutos para tomar algo antes de volver al trabajo o seguir haciendo gestiones, un zumo de tomate fresco puede ser suficiente para aguantar un par de horas hasta que llegue la hora de la merienda e ingiramos algo sólido.

Macedonia:

Un clásico del verano. Si nos tenemos tiempo para hacernos con fruta fresca podemos echar mano de alguno de los preparados que contienen manzana, melocotón, piña y otras frutas en almíbar. El verano pide fruta y es necesaria para mantener una dieta equilibrada. Que no nos falten ensaladas de frutas.

Fruta cortada:

El más sencillo y seguramente más sano. Nada mejor que hacerse con una sandía, un melón, una piña o unas manzanas y dar buena cuenta de estas como postre… o como plato principal. La fruta como tabla de salvación cardiosaludable.

Más allá de estas pocas recomendaciones, lo cierto es que son muchísimas las opciones que tenemos para degustar buen producto sin necesidad de que esta sea excesivamente manipulado o cocinado. Todo es cuestión de perder un poco de tiempo en el mercado. El tiempo que empleemos allí, nos lo podremos ahorrar en la cocina.

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