La importancia de la mantelería en la restauración

Cuando se pone en marcha un proyecto tan importante como lo es levantar una casa de comidas, que es lo que es en definitiva un restaurante, no se puede dejar ni el más mínimo detalle a la improvisación.

Además de ofrecer nuestra mejor versión en los fogones y en la sala, no podemos olvidar en ningún momento que los comensales han decidido abandonar su casa para disfrutar de un momento especial y, entre todas las opciones, nos han escogido a nosotros. Lo que supone una presión añadida que es bueno tener en mente en cada momento.

Esto nos obliga a cuidar todos los detalles, como lo son, por ejemplo, los relacionados con el uniforme de los trabajadores de sala o todos los aspectos relacionados con la decoración del local. Y es que, está demostrado que la forma en la que nos mostramos y nos perciben estéticamente influye de manera determinante en que los comensales repitan o no tras una primera experiencia en un local gastronómico.

Dentro de la decoración del restaurante hay un capítulo que merece una mención especial como lo es el de la mantelería. Un elemento que lleva acompañando a las casas de comida desde tiempo inmemoriales y que es signo de distinción.

Y lo es no solo porque nos diferencia de otras propuestas menos cuidadas, sino también porque con la elección de la mantelería estamos trasladando la imagen de nuestro proyecto empresarial, los valores y la filosofía de la que queremos impregnar a todos aquellos que visitan nuestra casa.

De ahí que cada vez más chefs, en cuanto quieren mostrar un cambio como pueda ser modificaciones en el menú por el cambio de temporada de alimentos o, cómo no, cuando quieren que se vea que han realizado un cambio de rumbo hacia un proyecto distinto, apuesten por alterar su estética, empezando por la mantelería y siguiendo por la cubertería, el centro de mesa, la estética de los camareros y del resto del local.

La mantelería en la hostelería para transmitir emociones y sensaciones

La razón por la que la mantelería es tan importante en la hostelería, al parecer, y según apuntan algunos sociólogos, estaría ligada por la capacidad que esta tiene a la hora de influir en nuestro estado de ánimo en función de los colores, las cenefas, las impresiones o los bordados.

Todo esto, unido al resto de la puesta en escena del restaurante, puede hacer que los comensales se sientan de una manera u otra, además de hacerse una idea de lo que queremos mostrarles antes de introducirles en la experiencia gastronómica que les tenemos preparada.

Por todo esto, parece evidente que la elección de una mantelería adecuada a nuestro proyecto, incluyendo los cambios paulatinos de esta por temporadas, menús o celebraciones especiales, debe ocupar una gran parte del tiempo que dediquemos a vestir nuestro local. Porque los manteles son el vestido de las mesas y el lugar que más tiempo va a pasar en contacto con la piel de quienes visitan nuestro restaurante.

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