Las cosas más surrealistas que se han encontrado los clientes de restaurantes en las cuentas

Salvo que uno tenga la precaución de leer atentamente el total de los contenidos que contienen las cartas de los restaurantes en los que uno se sienta las sorpresas que se pueden llegar a encontrar en la cuenta pueden ser de aúpa.

Los mayores abusos sufridos por comensales en restaurantes

Y si no que se lo digan a Rosie French, una crítica gastronómica que no dudó en criticar abiertamente -foto en mano- el descaro con el que los propietarios de un restaurante italiano habían tratado de sacarle el mayor número de cuartos a la escritora.

Tal y como esta relataba indignada, la acción de pedir un poco más de queso parmesano rallado para sus insípidos tagliatelle le costó 1,5 euros. Quizás no sea mucho dinero, pero lo cierto es que el gesto roza el ridículo.

Algo que, sin embargo, empezamos a acostumbrarnos se nos cargue en la cuenta cuando pedimos un poco más de ketchup o mostaza en algunas cadenas de comida rápida. Como en el caso de French, la clave, según FACUA, está en la necesidad de que este cargo esté incorporado en la carta. De lo contrario, se trataría de cobros ilegales.

Lo mismo que sucede con los cargos por “descorchar” una botella que algunos locales de restauración cargan a los clientes y que, solo se puede aceptar, si en la carta de vinos se nos detalla con claridad que eso será así. De lo contrario, no tienen por qué pagarlo.

Nada distinto a lo que ocurre con los frutos secos cuando pedimos una bebida. Si no contienen ese producto en la carta general, no nos lo pueden cobrar. Por lo que estaremos en condiciones de pedir el libro de reclamaciones o incluso de llamar a la policía si se resisten a dejarnos marchar sin pagarlo.

Más grave aún parece lo que se han encontrado algunos comensales al pedir un poco de agua de grifo para comer o para acompañar su café. Como resulta imposible que esta se pueda agregar en la cuenta estaríamos, de nuevo, ante un cobro ilegal.

En este sentido, FACUA recuerda que el vaso de agua con el café no se cobra, como tampoco el azucarillo, porque se da por hecho que va incluido, como la leche en el cortado o como el plato o la taza. Así pues, si no consta el precio de un sobre de azúcar en la carta, no se nos podrá cobrar ni un segundo ni un tercero. Otro tema es el coste en salud.

El colmo de los colmos llegaba, como pueden ver en la imagen adjuntada en esta noticia, cuando a los clientes de un restaurante hallaron alarmados al revisar su cuenta que les habían añadido el servicio de lavandería sin haber conminado al local a devolverles ninguna prenda limpia.

Como ven, los excesos en determinados locales están a la orden del día y solo la revisión de las cuentas y la exigencia de que se respeten nuestros derechos tras encontrar estos abusos pueden acabar por abolirlos.

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