El cochinillo de Segovia, un manjar para asar

Hablar de Segovia es hacerlo del acueducto y del cochinillo. Un plato icónico de la gastronomía española que es conocido en todo el mundo y que está detrás de buena parte de las visitas a esta encantadora ciudad castellano y leonesa.

Un manjar que tiene su base en la materia prima local, donde se cría al auténtico cochinillo segoviano, y que ofrece, tras su correspondiente paso por el horno una carne supertierna, superjugosa, crujiente, muy dorada a los comensales que van más allá de una simple comida convirtiéndose en toda una experiencia gastronómica.

Máxime cuando se degusta en alguno de los templos de este plato que se distribuyen a lo largo y ancho de la provincia de Segovia y donde, tras asarse en horno de leña, como manda la tradición, se despedaza con un plato en una muestra de esa jugosidad de esta carne sinigual.

Si bien el cochinillo de Segovia se suele cocinar asado en horno de leña, lo cierto es que cuando se trata de un auténtico cochinillo segoviano este se puede cocinar en el horno eléctrico de casa sin que se pierda ni una de las muchas cualidades de un producto único.

Algo que es posible conseguir a través de alguna de las distintas tiendas especializadas en las que se vende el cochinillo segoviano garantizando el éxito final si se sigue el modo de preparación respetuoso con el producto, como el que proponemos a continuación:

Cochinillo de Segovia cocinado en casa con un horno eléctrico

Una vez comprado un cochinillo que tenga la marca de Garantía de Segovia, comenzamos con la preparación de plato pelando cuatro dientes de ajo y picándolos para posteriormente mezclarlos con manteca, sal gorda, tomillo y orégano.

Tras precalentar el horno a 150 grados durante una hora, y después de haber untado la mezcla anterior que hemos derretido en el microondas sobre el animal, lo colocamos en la bandeja del horno y agregamos un vaso de agua y las hojas de laurel en la parte de abajo y sin que llegue a mojar la piel del cochinillo.

A continuación pinchamos la piel y la cabeza con un tenedor, le untamos la manteca también por esta zona y lo metemos en el horno durante media hora sin tocarlo. Si vemos que nos quedamos sin agua, le agregamos un poco más.

Para conseguir la textura crujiente y brillante, subimos la temperatura a 190 grados durante otros 18 minutos aproximadamente para sumar prácticamente 2 horas de cocinado en el horno eléctrico. Si este es de menos de 5 kilos no hará falta darle la vuelta, si es de más, será necesario voltearlo durante el proceso.

Por último, como consejo para conseguir que la piel quede lo más crujiente posible sin secar la carne, recurriremos a la opción de aire caliente durante unos últimos cinco minutos antes de sacarlo para servirlo en una fuente con una salsera en la que habremos puesto el jugo que ha quedado en la bandeja. Así de sencillo es cocinar un auténtico cochinillo de Segovia en casa con nuestro horno eléctrico.

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