Alimento transgénico: todo lo que debes saber

Basta con echar un vistazo a la sección de fruta y verdura de cualquier supermercado o gran superficie para comprobar en un primer golpe de vista cómo todos los alimentos que allí están expuestos lucen maravillosos, perfectos, sin golpes, brillantes y con un aspecto saludable, aunque quizás no lo sean tanto.

El motivo por el que casi todos ellos lucen impolutos es, sencillamente, porque han sido tratados desde el origen. Son, pues, lo que se conoce como ‘Organismos Modificados Gen√©ticamente (OMG)’ con el objetivo de que sean capaces de sobrevivir a todo tipo de plagas, a vivir con poca agua o a resistir el efecto de herbicidas y pesticidas, sin que eso les pase factura ni a nivel nutritivo ni tampoco a est√©tico.

Son pues, ¬Ņmejores o peores, si a diferencia de los no transg√©nicos estos son modificados pero, a cambio, son capaces de sobrevivir lo que no aguantan los biol√≥gicos o ecol√≥gicos? La respuesta no es sencilla, ya que ni siquiera los cient√≠ficos son capaces de ponerse de acuerdo sobre este asunto.

En lo que s√≠ parece haber cada vez m√°s cuorum es en la necesidad de informar a los consumidores sobre si los alimentos que se les ofrecen en las tiendas han sido o no modificados gen√©ticamente, ya que actualmente no existe ning√ļn reglamento que obligue a los productores a colocar un distintivo que los revele como OMG, por mucho que se recomiende avisar en aquellos productos que contienen un m√≠nimo de 0,9% de transg√©nico.

Cabe destacar que, aunque la mayor√≠a de transg√©nicos son frutas, verduras y hortalizas, tambi√©n los podemos encontrar en la industria c√°rnica y en la pescatera, donde cada vez son m√°s las compa√Ī√≠as que se sirven de la alteraci√≥n gen√©tica para conseguir productos que duren m√°s, tengan mejor aspecto, sean m√°s grandes y, en √ļltimo t√©rmino, resulten m√°s rentables.

Alimentos transgénicos: características

Lo que se pretende modificando gen√©ticamente determinados alimentos es conseguir unas caracter√≠sticas de las que este no dispone y, a su vez, eliminar aquellas que no resultan de inter√©s. En resumen, lo que la ciencia busca cuando trabaja con los OMG es conseguir alimentos ‘perfectos’ para su consumo.

Algo que, no es difícil de entender, no gusta a todo el mundo, siendo el principal argumento que se usa para negarlos es el mismo al que recurren los científicos que están a favor: Que a día de hoy no hay ninguna evidencia científica que confirme que estos sean perjudiciales para la salud humana o el medio ambiente, por lo que se debe esperar a que algunos estudios en marcha revelen definitivamente si son o no peligrosos para nosotros y para el ecosistema.

Principales alimentos transgénicos

Maíz: El 85% del maíz cultivado en Estados Unidos es transgénico.

Leche: En muchos países se altera la hormona de crecimiento bovino (rBGH) para mejorar la producción. Algo que está prohibido en la Unión Europea, Japón, Canadá, Nueva Zelanda o Australia.

Soja: Estados Unidos y Argentina son las que más cultivos transgénicos de este tipo producen en el mundo.

Tomate: Más de la mitad de tomates que se venden en el mundo están modificados en busca de mejorar el sabor y conseguir un alimento más resistente a las plagas, pero también al transporte y el almacenamiento.

Remolacha: El 50% de la producci√≥n de az√ļcar de Estados Unidos es OMG.

Patata: Su elevada demanda, como le sucede al tomate, ha provocado su modificación genética en busca de multiplicar su producción y permitir su cultivo en zonas no endémicas.

Alfalfa: Desde la pasada década se produce una variedad de alfalfa modificada para resistir los herbicidas y conseguir una mayor producción en cada cultivo.

Pan: Muchas de las materias empleadas en su producción, como el trigo o los cereales, son OMG. De nuevo la gran demanda es el principal argumento.

Calabaza y calabacín: Gran parte de estos dos alimentos que se venden en EE UU son OMG.

No está de más saber que aproximadamente el 95% de los alimentos transgénicos que se producen en el mundo proceden de cinco países: Argentina, Brasil, EEUU, Canadá y China. La legislación europea, una de las más potentes contra la producción de alimentos transgénicos, impide su expansión.

Entre los argumentos a favor de los alimentos transgénicos destacan

-Se trata de alimentos protegidos frente a virus, insectos y los ataques ambientales.

-Al tratarse de cultivos que resisten los pesticidas no atacan el medioambiente y ahorran costes a los productores

-Resisten m√°s tiempo en las mejores condiciones y, en algunos casos, resultan m√°s interesantes a nivel nutricional

-Los hay que crecen en tierras no fértiles y secas, lo que supone un gran avance para muchos territorios

-Es posible conseguir frutos m√°s grandes y, por lo tanto, m√°s interesantes tanto para consumidores como para productores

-Ayudan a millones de personas a luchar contra enfermedades y la desnutrición

-Se trata de cultivos que crecen m√°s r√°pido

-Permiten abastecer a m√°s mercados

Entre los argumentos en contra de los alimentos transgénicos destacan

-No ha dado tiempo a conocer si estas nuevas especies pueden alterar los ecosistemas y poner en solfa el equilibrio de la naturaleza

-La alteración genética se traduce en una mayor resistencia a los antibióticos.

-Existe el riesgo de que estos muten a nuevas especies que resulten nocivas

-Se cree que pueden afectar a la fertilidad humana

-Se perjudica a los peque√Īos agricultores de huertos bio y eco en favor de las multinacionales que alterando sus semillas consiguen alimentos m√°s grandes y m√°s baratos, lo que est√° provocando que muchos peque√Īos productores no labren sus huertos.

Argumentos, unos y otros, que pueden ayudar a posicionarnos a favor o en contra, si bien, insistimos, resulta tremendamente complicado hacerlo con una argumentación sin fisuras al haber pocos estudios y contradictorios sobre la bondad o no de los OMG.

Parece que tendremos que esperar al menos unos a√Īos para, primero, cotejar los resultados de distintos estudios que actualmente est√°n en marcha en todo el mundo y que deben dirimir c√≥mo su consumo constante afecta o no a nuestro organismo y, segundo, conocer si su implantaci√≥n en nuestras tierras tiene alguna consecuencia ambiental o no que deba resultar determinante para seguir adelante o no con ellos.

En cualquier caso, a nadie se le escapa que son much√≠simos los intereses de la industria alimentaria, sobre todo a las grandes compa√Ī√≠as del primer mundo, y que estos van a prevalecer por encima de las medidas prevetivas que algunos cient√≠ficos y todas las organizaciones medioambientales llevan pidiendo desde la producci√≥n masiva de los alimentos trasg√©nicos.

El debate, pues, se espera que se dilate en el tiempo. Para cuando lleguen las respuestas algunos piensan que puede ser demasiado tarde y otros que ya se habrá conseguido acabar con gran parte de las hambrunas que asolan el planeta. Quién sabe si no tendrás razón los que defienden ambas posturas. El tiempo dirá.

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