¿Es real el riesgo de que no exista comida para todos en los próximos años?

Todos los medidores internacionales coinciden. La tierra se encamina hacia una superpoblación inaudita en los próximos años llegando hasta la increíble cifra de 9000 millones de habitantes en el año 2050. Una situación que, de no corregirse a prepararse para ella, puede suponer un auténtico drama para los seres humanos.

Y es que, tal y como está estructurada la agricultura y la explotación animal con usos alimenticios ahora mismo a mediados del presente siglo no habrá comida para saciar el hambre que haya en el mundo como consecuencia de un crecimiento a todas luces insostenible.

A este respecto, y según distintos cálculos que se han encargado de ir realizando distintos especialistas, en cuestión unas pocas décadas deberemos producir entre un 70 y un cien por cien más de lo que ahora mismo estamos consiguiendo si queremos que no haya hambre en el mundo. Y todo esto sin caer en la sobreexpotación de la tierra.

Partiendo de los datos que maneja la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el número actual de personas que padecen desnutrición alcanza ya los 1.000 millones y esto con la actual situación de degradación del suelo que ya en muchas zonas está suponiendo peores cosechas cuando no la desaparición de muchos cultivos o especies de las que nos alimentamos.

Esto tendrá como consecuencia que en 2035 la producción mundial de alimentos disminuya, salvo que pongamos remedio inmediato, de un 12% de los alimentos que se producen en todo el mundo. Y es que, para que nos hagamos una imagen mental, el número de hectáreas que se degrada cada año equivale al tamaño de un país como Honduras.

De ahí que no sea de extrañar que desde la ONU se esté trabajando por la lucha contra la desertificación y la sequía. Ya que el aumento de la población, la degradación del suelo y el cambio climático están provocando que se agraven problemas como la presencia de agua dulce en todo el mundo que están detrás de una degradación del suelo a un ritmo del 2% a cada década.

Con todo esto los expertos parecen poner seriamente en duda la capacidad del ser humano para aumentar la producción sin caer en la sobreexplotación del suelo ante el aumento de más de 1.000 millones de personas -las mismas para las que ahora mismo no hay comida– en cuestión de poco más de tres décadas.

Las estadísticas nos encaminan hacia el hambre

Ante esto, según se ha instado desde distintos estamentos como la ONU, sólo queda el compromiso político para empezar a tomar medidas estructurales que de verdad vayan encaminadas a reducir la contaminación, a permitir un trabajo más responsable en las explotaciones de agricultura y de ganadería y a empezar a buscar soluciones al desaguisado que ahora mismo parece imparable.

En este sentido se ha hablado mucho de la necesidad de empezar a introducir alimentos como las algas o lo insectos, altamente nutritivos y que actualmente apenas se están explotando en el mundo de la alimentación, como una de las posibles soluciones al hambre en el mundo. En cualquier caso, si los políticos no toman cartas en el asunto ni siquiera así podremos librarnos del hambre en muy poco tiempo.

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