¿Cuántas formas hay de cocinar un huevo?

Uno de los alimentos más consumidos en todo el mundo son los huevos. Sus alto nivel nutricional y las mil y una forma que existen para cocinarlos están detrás del éxito de este barato, noble y sabroso producto. Vamos a ver cuántas formas hay de cocinar un huevo.

Huevos duros
Calificado por algunos como el acompañamiento perfecto debemos saber que para que quede perfecto hay que controlar muy bien el tiempo de cocción. Este debe ser entre 10 y 12 minutos bajo el agua, con cáscara y una pizca de sal.

Huevos pasados por agua
Una de las recetas que todos hemos heredado es la de los huevos pasados por agua. A diferencia de los duros estos están casi líquidos. Para conseguir que quede perfecto se debe cocer con su cáscara y sal durante tres minutos.

Huevos ‘mollets’
Ni duros ni pasados por agua. En este caso, para lograr esa textura intermedia deberemos cocerlos en su cáscara y con un poco de sal durante cinco minutos. La textura final será con la clara cuajada y le yema líquida. Delicioso.

Huevos al plato
Unos de los más calóricos pero sabrosos son los huevos al plato. Estos se suelen hornear en una cazuela de barro pintada con mantequilla o margarina previamente. Una vez cascado el huevo y salpimentado al gusto lo acompañamos de tomate, jamón a taquitos, algo de queso rallado y unas pocas verduras picaditas. Lo ideal es sacarlo antes de que se tueste la yema.

Huevos poché
Probablemente la receta más elegante hecha con huevos. Para hacerlos debemos colocar agua y vinagre hirviendo en una cazuela y meter el huevo sin cáscara. Cuando esté cuajado por fuera y líquido por dentro lo sumergiremos en agua fría para quitarle la baba. Listo para comer.

Huevos fritos
La más fácil, sabrosa y calórica. Cualquiera es capaz de romper la cáscara y echar el huevo en una sartén. Eso sí, sacarlo sin romper la yema y con puntilla es otra cosa. La idea es echarlo con fuego fuerte para que los bordes se tuesten y la yema se quede poco hecha. Puede estar en poco más de un minuto.

Tortilla
La cantidad de tortillas que se pueden hacer son infinitas. España es un buen ejemplo de ello. Para conseguir la mejor tortilla debemos batir muy bien los huevos, salpimentarlos, echarlos en una sartén con un poco de aceite de oliva y agregar los ingredientes que se deseen. Con un chorro de leche queda más esponjosa.

Además de estas recetas internacionales, podríamos agregar decenas de recetas locales que las diferentes tradiciones de todo el mundo han ido cocinando con el paso del tiempo y con el huevo con protagonista. Desde comerse el huevo completamente crudo hasta dejarlo muy hecho en forma de arena hay un término medio. Si algo comparten todas estas opciones es el resultado final. Un sabor que gusta a todo el mundo y de lo más completo a nivel nutritivo. ¡Qué viva el huevo!

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