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Receta del auténtico Cachopo de ternera asturiano

Una de las recetas más buscadas en los últimos tiempos en toda España es la del típico Cachopo de ternera asturiano. A mitad camino entre un San Jacobo gigante y un Cordon Bleu, este generoso plato se erige como una auténtica fuente de energía para los comensales que osen acabárselo.

Y es que cuando hablamos de Cachopo lo hacemos de dos filetes de ternera empanados rellenos de queso y jamón serrano que se fríe dejando el interior jugoso y de lo más apetecible. ¿El por qué del éxito? Prueben su sabor y en seguida lo entenderán.

Tomen nota porque aquí les vamos a dejar la auténtica receta asturiana del Cachopo de tercera para cuatro personas, explicada paso a paso.

Ingredientes para Cachopo de ternera para 4 personas:

4 filetes de ternera cortados dobles bien finos, tipo librillo para San Jacobo (unos 120 g. la unidad)
4 lonchas de jamón serrano (se puede sustituir por cecina)
8 lonchas de queso (Gouda, cheddar, gruyere, Edam y para los más queseros Cabrales)
Pimienta negra y sal (al gusto)

Para el rebozado:
100 g. de harina de trigo
2 huevos grandes y 200 g. de pan rallado

Guarnición:
4 patatas gallegas grandes

Opcional:
4 pimientos del piquillo
Aceite de oliva virgen extra suave (el necesario para freír)

Cómo se prepara el Cachopo asturiano, paso a paso:

Colocamos los ingredientes en tres platos separando la harina, el pan rallado y los dos huevos batidos que utilizaremos para el rebozado.

Una vez cortados los filetes bien finos en dos, que sean lo más iguales posible u los limpiemos bien, los aplanaremos para ablandarlos y extenderlos antes de salpimentarlos al gusto. En uno de los cortes colocaremos el jamón serrano y en la otra el queso, escogiendo aquel que más nos guste. Algunos gustan de colocar un piquillo abierto entre medias de los dos filetes que uniremos.

Para empanar el Cachopo en Asturias primero apretaremos bien los bordes de los filetes antes de hacerle el clásico rebozado con harina, huevo y pan rallado. Hay quien prefiere darle dos capas antes de freírlo. Si se quiere más crujiente se puede usar pan rallado y, antes de meterlos en la sartén, se recomendaría cerrarlos con un palillo

Para freír utilizaremos un aceite de oliva virgen extra suave que calentaremos previamente a alta temperatura para así conseguir un empanado crujiente en poco tiempo a fuego medio-alto. Cuando este esté tostado lo sacaremos. En 2-3 minutos por lado lo tendríamos listo.

Una vez frito, los secaremos con un papel absorbente y lo reservaremos hasta emplatar con la guarnición que, además de las patatas, deberá completarse con una salsa como la de Cabrales, Sidra o de tomate a la pimienta. Unas verduras a la plancha o alguno de los piquillos que nos han sobrado al ajillo también pueden ser la combinación perfecta par aun plato de diez.

Para beber, bien un vino tinto o una sidra se erigirían como el maridaje perfecto para un plato que, difícilmente, no gustará a todos los miembros de la familia. A disfrutar mucho cocinando… y ¡qué aproveche!.

Época de matanza: Así se hace de manera tradicional, paso a paso

De la mano del invierno, en muchos pueblos de España, y también de los países europeos, llega el momento de hacer la matanza. Es decir, el sacrificio -en España principalmente de cerdos- de animales después de que estos hayan alcanzado la madurez para la elaboración de alimentos que surtan a las familias durante todo el año.

Una tradición que tiene tres fases necesarias antes de que lleguen las delicias cárnicas a la mesa. La primera, la del engorde, en la que los porcinos pasan de la lactancia a alimentarse durante varios meses, en función de para lo que vayan a ser utilizados a la postre, y que se suele situar en los diez meses.

Ya en la segunda será cuando se sacrifique a los animales y que durará alrededor de dos o tres días y en la que vamos a poner el foco. Y es que tradicionalmente se aprovechaban los días previos para avisar a la familia y congregarla a la mesa para el gran momento, llamándose al mejor matarife y afilando los cuchillos empleados el día D a la hora H.

Temprano, después de un buen desayuno, el maratife agarra con un gancho al animal del pescuezo y le lleva a la sala donde aguarda la familia para atar, aguantar su intento de escapada y recoger la sangre que este vaya dejando durante el proceso de sacrificado. De esta sangre se sacará lo necesario para el embutido no dejando que esta se cuaje removiéndola.

Ya sin sangre, es el momento de quemarle el pelo y abrirlo en canal, retirándose posteriormente las vísceras en un momento de los más desagradables ya que el olor de el estómago y los intestinos mientras se lavan, son de lo más fuertes para los menos duchos en estos asuntos. Después de que el veterinario dé el visto bueno, será el momento de despedazarlo para aprovecharlo entero.

Mientras que los jamones y las paletillas se salarán, se adobarán los lomos, se sazonarán los chorizos con sal y pimentón y se sazonará el tocino. Los chorizos con carne picada y la morcilla con sangre y cebolla o arroz se realizará a los dos o tres días introduciéndola en la tripa limpia del animal. Los ahumados, como las morcillas, serán expuestos al humo.

Jamón de Guijuelo ibérico de bellota Joselito

Cebado, matanza y curado: Así se elabora el embutido

Por último llegará la fase del curado, que se producirá mayoritariamente en salazón y dejando que el aire y el tiempo pongan de su parte para curar las piezas llegando en muchos casos a dejarse durante años antes de retirarse de donde se han colgado de un alto para consumirse.

Es entonces, cuando ha acabado la curación, cuando está listo para ponerse encima de la mesa y, acompañados de un cuchillo, un tenedor y algo de pan, dar buena cuenta de un proceso ancestral que dura varios días y que tiene lugar en invierno en muchas poblaciones de España, y de todo el viejo continente. El resultado, ya lo saben, una exquisitez de primer orden.

Receta del Solomillo Wellington

Casi todas las recetas tienen una historia detrás. Aquellas con nombres propios, como la que hoy nos centra, con toda seguridad, tal y como vamos a repasar en este post dedicado a una de las manera más conocidas de cocinar un delicioso solomillo de ternera.

Se suele comentar que Arthur Wellesley, primer duque de Wellington, fue el inventor de esta receta. Lo cierto es que, la inventara o no, sí que guarda relación con su persona. Su diligencia en la victoria frente a los franceses en la Guerra de la Independencia española, y su posterior cara a cara con Napoleón le hicieron merecedor de una receta que no podía faltar en su mesa.

Un aficionado a la cocina al que le quieren quitar la receta los que aseguran que el nombre se debe al color que el plato obtiene tras cocinarse con las botas militares marrones que también llevan el nombre del duque Arthur Wellesley.

Sea como fuere, lo cierto es que una receta ampliamente extendida en todo el mundo, teniendo a Reino Unido y las que fueron sus colonias y Francia, como los dos ejes principales de creación de este plato.

A continuación, vamos a ver cuáles son los ingredientes que necesitamos para elaborarlo, y cuáles son los pasos, uno a uno, para conseguir un delicioso y sabroso Solomillo Wellington en nuestra mesa y para disfrutar con la familia o los amigos. Tomen papel y nota, ¡y manos a la obra!

Ingredientes para preparar un Solomillo Wellington:

800 gramos de solomillo de ternera
Sal
Pimienta
Mostaza
200 gramos de setas
200 gramos de cebolla
200 gramos de Espárragos verdes
100 gramos de jamón o bacon
3 lonchas jamón o bacon
1 lámina de hojaldre
1 huevo

Cómo preparar un Solomillo Wellington

Para prepara esta receta necesitaremos cocinar en tres fases. La primera para la farsa, la segunda la relacionada con el cocinado de la pieza de carne y la tercera relacionada con la preparación del Wellington y su posterior cocción en el horno. Huelga recordar que, cuanto mejor sea esta, así como el resto de ingredientes, mejor será el resultado obtenido.

Para la farsa, empezaremos cortando los ingredientes en brunoise que pocharemos más tarde. Cuando lo tengamos, lo dejaremos enfriar.

Para el Wellington, lo que hará diferente nuestro solomillo, deberemos envolver la pieza de solomillo en la farsa y posteriormente con láminas de jamón o bacon, al gusto, para posteriormente rodear con el hojaldre que cerrará el solomillo. Una vez lo terminemos de cocinar lo decoraremos con el hojaldre, pintándolo con huevo y asándolo durante 25 minutos a una temperatura de 220 grados.

Es importante no introducir en el horno hasta que estemos listos que, tras salir del calor, estaremos todos en la mesa listos para consumirlo de manera inmediata, como debe hacerse con cualquier tipo de carne.

Ya emplatado al gusto y decorado como prefiramos, dejaremos al lado de la mesa un poco de mostaza y los botecitos de sal y pimienta para que el comensal se lo acabe de dejar al gusto. Ahora llega lo mejor, empezar a disfrutar de esta riquísima e histórica receta.

Receta del Steak Tartar

Hoy os presentamos una de las recetas más sencillas y sabrosas para los amantes de la carne como es la del steak tartar o filete tártaro. Un plato de carne cruda marinada de origen francés y que cada vez tiene más adeptos.

Como siempre, empezaremos detallando los ingredientes, en este caso para cuatro comensales, y más tarde detallando paso a paso y con todo tipo de trucos cómo elaboraremos este sencillo y exquisito plato en el que el producto es la estrella protagonista ¡Tomen nota!

Ingredientes Steak Tartar para 4 personas

-400 gramos de Solomillo de ternera
-Media cebolla
-6 pepinillos pequeños
-1 cucharada de café de alcaparras
-2 cucharadas soperas de perejil fresco
-2 yemas de huevo a temperatura ambiente
-6 cucharadas de aceite de oliva
-Sal
-Pimienta
-1 cucharada de café de Salsa Perrins
-2 cucharadas de café de mostaza de Dijon
-Un chorrito de brandy

Acompañamiento:
-Una ensalada con vinagreta de mostaza
-Pan tostado

Cómo se elabora el Steak Tartar

El primer paso y más importante de todos en este plato es el del corte de la carne. Este debe hacerse con un cuchillo muy bien afilado cortando en taquitos lo más pequeños posible la carne pero sin destrozarla para que se asemeje a la carne picada. En la receta está completamente prohibido usar picadora o comprarla ya cortada para steak ya que este provocará sequedad y oxidación echando a perder el palto.

Si bien será la experiencia la que nos vaya ayudando a conseguir un corte más pequeño y perfecto, como nos quede, siempre que sea pequeño, estará bien. Es capital quitar todos los nervios y la grasa que encontremos a nuestro paso, en el caso de que la tenga.

Una vez la tenemos la colocamos en un bol y empezamos a picar la cebolla, los pepinillos, las alcaparras y el perejil. Cuando esté todo esto picado lo agregaremos al bol del solomillo y lo mezclaremos a conciencia para más tarde cubrir con papel film y retirar al congelador para seguir con el resto de elaboraciones.

Ahora es el turno de poner dos yemas de huevo en otro bol, una gota de aceite y remover hasta conseguir una crema homogénea espumosa. Cuando la tengamos le agregaremos el punto de sal y pimienta primero y la mostaza, la salsa Perrins y el brandy, después. Cuando la tengamos, volveremos a mezclar bien.

Ahora es el momento de recuperar la carne cortada y añadirle esta mezcla que acabamos de terminar con dos tenedores. Cuando hemos conseguido que esta se incorpore a toda la carne la volveremos a colocar en el congelador durante otros cinco minutos.

Ya en el capítulo de la presentación acompañaremos el plato con una ensalada de vinagreta de mostaza y de unas tostas de pan sobre las que colocaremos nuestro steak tartar.

En el caso de que os haya sobrado un poco o tengáis previsto hacer acompañamientos más grandes o servir varios entrantes al inicio, no pasa nada, ya que lo que no se haya consumido se puede guardar un día en la nevera sin que pierda propiedades.