Receta de la Mona de Pascua tradicional

La Semana Santa ya está a la vuelta de la esquina y, es el momento oportuno para enseñarles cómo hacer una mona de Pascua tradicional, paso a paso, para sorprender durante estas fiestas y disfrutar de una de las comidas más tradicionales que se expande a lo largo y ancho de la geografía española durante estas Pascuas.

Ingredientes para las monas de pascua

500 gramos de harina
1 sobre de levadura seca (alrededor de 12 gramos) o 25 gramos de levadura fresca
250 mililitros de leche templada
100 gramos de mantequilla fundida
80 gramos de azúcar
1 huevo
1 pizca de sal

Para pintar la masa de la mona de Pascua

1 yema de huevo
1 cucharada de leche

Para la decoración de la mona de Pascua

A elegir, entre anisetes, bolitas de chocolate, cerezas desidratas, almendras laminadas o huevos de chocolate.

Cómo preparar monas de pascua

El primer paso de todos pasa por colocar la harina en un recipiente hondo al que agregaremos la levadura seca mezclando bien todo con un tenedor para agregar después los ingredientes como son la mantequilla derretida en el microondas, la leche, el azúcar y el huevo, echando una pizquita de sal al final. Todo esto lo deberemos batir y, después, darle la forma circular con las manos dándole ya forma de mona.

Una vez lo tenemos será el momento de colocar un paño encima del bol y posteriormente hornear durante unos 25 minutos a 50 grados y con la puerta del horno sin cerrar dejando en la frontera una paleta de madera. Una vez esta se haya elevado y agrandado la tendremos. Quienes lo prefieran lo pueden hacer en el microondas durante unos 8 minutos a 85 vatios cubriendo el bol con un paño húmedo.

Una vez se ha levantado dividiremos la masa en las monas que deseemos hacer eligiendo también el tamaño. Ahora habrá que darle forma a estas monas y decorarlas finalmente. Cuando ya estén con la forma final les daremos otros 10 minutos de horno a 50 grados hasta que estas se vean ya hechas. Después tocará mezclar una yema con una cucharada de leche para pintar la mona y pasar a decorarlas.

El último paso será colocarlas ya decoradas durante 25 minutos a 200 grados hasta que las veamos doradas. Las sacamos del horno, les damos el último retoque y estarán listas para comer. Quien lo desee puede, además, colocarle algo de mantequilla, mermelada, queso o chocolate caliente para hacerlas aún más golosas y atractivas para los niños.

Sin duda, todo un manjar para pequeños y grandes que nos puede acompañar para el desayuno, la merienda y casi cualquier situación a lo largo de todas las jornadas que dura la Semana Santa y en la que es muy posible que acabemos compartiendo mantel con amigos y familiares. Tanto si es en casa como si tienes que llevarla, no dudes en sorprender con tu mona de Pascua casera. Para cualquier duda, no dudes en escribirnos o repasar algún videotutorial donde se expliquen visualmente estos pasos descritos en la presente entrada.

¡Felices Pascuas para tod@s… y buen provecho con la mona!

Costumbres españolas en la mesa… que el resto del mundo no entiende II

Seguimos con el repaso de las ‘extrañas’ costumbres que los españoles tenemos alrededor de la mesa con algunos de los asuntos más difíciles de comprender para los extranjeros que nos visitan… o se encuentran con algún ibérico expatriado en algún país del mundo. Tomen nota que seguro les toca explicar más de una a algún amigo ‘guiri’.

Con la paella no se juega

El afamado cocinero inglés Jamie Oliver ya sabe cómo nos las gastamos en este asunto. Paella sólo hay una y luego hay arroces que puedes hacer cómo te den la gana. Esta, por mucho que algunos se empeñen, no lleva ni cebolla… ¡ni por supuesto chorizo!. Cocinen el arroz como les plazca, pero háganos un favor, no lo llamen paella si esta no es la típica con pollo, conejo, garrofó, tomate, judía y, si gustan, alcachofa y caracoles.

Bebidas del tiempo

Para los ‘guiris’ el agua sólo puede tomarse normal, si no se dice nada, o fría, si te la reclama el cliente como “cold”. Sin embargo, una expresión muy patria casi imposible de explicar es la que dice que si queremos una bebida fría, ya sea agua o café, lo pediremos del tiempo. Aunque fuera hagan cuarenta grados. Sí, así somos los españoles.

Los negocios se cierran en la mesa

Aunque nadie niega que las oficinas, las reuniones en los lobbys de hoteles o en las convenciones y ferias se cierren muchos negocios, como más nos gustan cerrarlos por aquí es alrededor de una mesa. Nada nos predispone más y nos acerca más a nuestro interlocutor que una buena comida con una sobre mesa sin hora de finalización. Algo que sigue sorprendiendo a muchos empresarios foráneos.

La siesta… no es sagrada

No. Ni somos mexicanos, ni todos los españoles hacemos la siesta. De hecho, son minoria los trabajadores que pueden disfrutar de un paréntesis que les dé para comer, hacer la siesta, volver a espabilarse y retornar al tiempo de trabajo. De la misma manera, ¡qué decepción! no tenemos camas en las oficinas para echar una cabezadita. Qué más quisiéramos

Cumpleaños sin regalos

Si algo está estructurado como tradición en todos los países occidentales menos España es que cuando te invitan a un cumpleaños todos los presentes deben llevar un regalo. Pues en España no siempre es así. A veces este se celebra como una simple reunión de amigos en la que los más detallistas acuden con algo. Por si esto fuera poco, la mayoría de veces… ¡la cena la paga el cumpleañero! algo increíble fuera.

La fiesta en invierno se acaba con churros y chocolate

Aquí no nos cierran los locales a las tres de la mañana, sino cuando el sol vuelve a salir. Algo que ya nos diferencia de la mayoría de países de Occidente. Tan tarde acabamos que el hambre nos sacude sin piedad y, para rematar la fiesta, decidimos ir con los amigos a desayunar por ahí. Si es verano lo podemos cerrar con unas tapas y una caña, si es invierno, nada mejor que un chocolate con churros.

Costumbres españolas en la mesa… que el resto del mundo no entiende

Spain is different. Ya lo dice el dicho y, cuando el dicho dice algo, es por algo. Pues sí, España en diferente a los países de nuestro entorno -y más aún a los más lejanos- en todos los sentidos. También en la comida como vamos a ver en este post en el que vamos a poner el acento en todas aquellas costumbres alrededor de la mesa que tenemos interiorizadas y que en el resto del mundo siguen sorprendiendo cada vez que las tratamos de explicar.

El pan… hasta en la sopa

Mientras que en otras culturas el pan se limita a su presencia en sandwiches o pizza, cada vez que un extranjero llega a España alucina viendo como le ponemos pan a las tapas, cómo nos comemos bocadillos que son media barra de pan o cómo acompañamos la comida con pan en cualquier bar, y claro está, también en casa. Que encima le echemos pan a la sopa, como sucede en muchos platos tradicionales ya lo consideran el colmo. Para muchos somos el país del pan.

El desayuno, por obligación

Mientras que en la mayoría de países el desayuno es la comida más importante del día -en Estados Unidos, a menudo la más fuerte- en España hay mucha gente que desayuna por mera obligación. Entre la ducha y salir por la puerta pitando le pegamos un par de tragos al café y mordemos algo de bollería o una pieza fruta. Lo fuerte lo dejamos para la comida… o para la cena, lo que extraña y mucho fuera.

Tapa gratis con la bebida

Si algo sorprende a los anglosajones es que en muchas ciudades de España, cada vez que pides una cerveza o un vino te saquen un tapa para acompañarla completamente gratis. Tanto que muchos no dudan decir al camarero que no la han pedido o, si deciden tomarla, que se les ha olvidado ponerla en la cuenta. Eso se traduce en muchos casos en una tremenda alegría… y también en una suculenta propina.

La hora de la cena

Mientras en la mayoría de Europa a las 7 se está cenando y a las 20 sólo queda algún rezagado, en España, en parte como consecuencia del mundo laboral pero también de las tradiciones, no hay una hora de cena. Hay quien cena a las 21.30, a las 22.00 o más tarde. Muchos cuando pueden y algunos van cambiando sus horario. Fuera, cuesta mucho de explicar cómo muchos bares te permiten pedir la cena a las 23.30 o a medianoche.

Con la tradición no se metan

Si en muchos países se permiten deslices con las recetas tradicionales, lo que sucede en España con la tortilla de patata -que sólo puede admitir o no la cebolla-, la paella -que debe ser la valenciana para no pasar a ser arroz- con el gazpacho -que es religión en Andalucía- y otros platos regionales asusta. Estos nos tienen por auténticos talibanes de la comida… o al menos de nuestros platos más emblemáticos. Con nuestras recetas de siempre no se juega.

Un tercio del presupuesto de los turistas va destinado a la comida

Conocer la gastronomía local es una parte fundamental de cada viaje. Si a eso le sumamos el más que conocido boom gastronómico que vive nuestro país, gracias al buen hacer de muchos de los chefs y a la huerta y la materia prima de mar y montaña de la que disponemos en la península ibérica, los datos que acabamos de conocer sobre el turismo en nuestro país no deben resultarnos tan extraños.

Y es que uno de cada tres euros que los turistas que visitan España va destinado a la comida, tal y como, entre otros ayuntamientos, ha podido comprobar de primera mano la capital de la Comunidad Valenciana, Valencia, donde las atracciones gastronómicas son uno de los puntos fuertes de una de las ciudades que más está creciendo a nivel turístico en nuestro país en los últimos años.

El buen tiempo, la combinación de las zonas más históricas en el centro de la ciudad, combinada con la playa y los nuevos barrios de moda como Ruzafa están detrás de este éxito que la Concejalía de Turismo valenciana resumía así con los números en la mano: «El turismo gastronómico representa una industria global de 150.000 millones de euros. Cada año, más de 7 millones de turistas internacionales realizan actividades gastronómicas durante su estancia en España. Y, en Valencia, el gasto turístico en gastronomía supone el 30 % del gasto medio por estancia, por detrás solo del alojamiento. Por todo ello, este producto es uno de los prioritarios dentro del plan estratégico».

Algo muy parecido está ocurriendo en Madrid repartiendo por zonas y tipos de comida distintos perfiles de amantes de la gastronomía con los menús más clásicos de la zona del rastro y Plaza Mayor, las más juveniles y con precios más asequibles en la Latina y las de mayor enjundia en las inmediaciones de Colón o Castellana.

En Barcelona, como sucede en Valencia, se encuentran propuestas de altos vuelos en los hoteles más reconocibles de la ciudad, otras más marítimas en la zona del puerto, una más turísticas en las cercanías de las Ramblas y el nacimiento de cosas más atrevidas en El Born, Gràcia y a ambos lados del Eixample.

De las tres provincias vascas con su reguero de estrellas Michelín, del boom de chefs gallegos, de los referentes del producto en las Castillas o de la innovación con el producto local de los talentosos chefs andaluces no hace falta ni mentarlo.

Turismo gastronómico en España

Todo esto está suponiendo una nueva forma de turismo que, en ausencia de otros destinos turísticos mediterráneos con problemas de seguridad, están llevando en los últimos años a repuntar el interés por conocernos en todas nuestras vertientes por gentes de todo el mundo. España no sólo es buen tiempo, historia y los centros de las capitales madrileñas y catalanas, también es mucha la gastronomía del máximo nivel, y eso gusta y mucho a los cada vez más ‘gastrónomos’ que deciden sus destinos en función de la comida. Los empresarios lo saben y lo están explotando. ¡Larga vida al turismo gastronómico!.

Receta del auténtico Cachopo de ternera asturiano

Una de las recetas más buscadas en los últimos tiempos en toda España es la del típico Cachopo de ternera asturiano. A mitad camino entre un San Jacobo gigante y un Cordon Bleu, este generoso plato se erige como una auténtica fuente de energía para los comensales que osen acabárselo.

Y es que cuando hablamos de Cachopo lo hacemos de dos filetes de ternera empanados rellenos de queso y jamón serrano que se fríe dejando el interior jugoso y de lo más apetecible. ¿El por qué del éxito? Prueben su sabor y en seguida lo entenderán.

Tomen nota porque aquí les vamos a dejar la auténtica receta asturiana del Cachopo de tercera para cuatro personas, explicada paso a paso.

Ingredientes para Cachopo de ternera para 4 personas:

4 filetes de ternera cortados dobles bien finos, tipo librillo para San Jacobo (unos 120 g. la unidad)
4 lonchas de jamón serrano (se puede sustituir por cecina)
8 lonchas de queso (Gouda, cheddar, gruyere, Edam y para los más queseros Cabrales)
Pimienta negra y sal (al gusto)

Para el rebozado:
100 g. de harina de trigo
2 huevos grandes y 200 g. de pan rallado

Guarnición:
4 patatas gallegas grandes

Opcional:
4 pimientos del piquillo
Aceite de oliva virgen extra suave (el necesario para freír)

Cómo se prepara el Cachopo asturiano, paso a paso:

Colocamos los ingredientes en tres platos separando la harina, el pan rallado y los dos huevos batidos que utilizaremos para el rebozado.

Una vez cortados los filetes bien finos en dos, que sean lo más iguales posible u los limpiemos bien, los aplanaremos para ablandarlos y extenderlos antes de salpimentarlos al gusto. En uno de los cortes colocaremos el jamón serrano y en la otra el queso, escogiendo aquel que más nos guste. Algunos gustan de colocar un piquillo abierto entre medias de los dos filetes que uniremos.

Para empanar el Cachopo en Asturias primero apretaremos bien los bordes de los filetes antes de hacerle el clásico rebozado con harina, huevo y pan rallado. Hay quien prefiere darle dos capas antes de freírlo. Si se quiere más crujiente se puede usar pan rallado y, antes de meterlos en la sartén, se recomendaría cerrarlos con un palillo

Para freír utilizaremos un aceite de oliva virgen extra suave que calentaremos previamente a alta temperatura para así conseguir un empanado crujiente en poco tiempo a fuego medio-alto. Cuando este esté tostado lo sacaremos. En 2-3 minutos por lado lo tendríamos listo.

Una vez frito, los secaremos con un papel absorbente y lo reservaremos hasta emplatar con la guarnición que, además de las patatas, deberá completarse con una salsa como la de Cabrales, Sidra o de tomate a la pimienta. Unas verduras a la plancha o alguno de los piquillos que nos han sobrado al ajillo también pueden ser la combinación perfecta par aun plato de diez.

Para beber, bien un vino tinto o una sidra se erigirían como el maridaje perfecto para un plato que, difícilmente, no gustará a todos los miembros de la familia. A disfrutar mucho cocinando… y ¡qué aproveche!.